Con diferencia, la más romántica de las islas de África. El archipiélago de Zanzíbar, ubicado frente a las costas de Kenia y Tanzania, no tiene desperdicio. Permite entregarse tanto a la aventura del submarinismo en aguas turquesas como a la práctica de safaris alejados de los circuitos ya masificados por el turismo.
Invita también a desentrañar su historia a través de lánguidas caminatas por la Ciudad de Piedra y sus calles aromatizadas. Desde éstas surgen, como antiguos tesoros, palacios de rancios sultanes, blancas mezquitas y fascinantes historias de comerciantes persas, árabes, musulmanes y portugueses que, a finales del siglo XIX, hicieron de ella el puerto idóneo para fraguar sus largas expediciones y explotar así una de sus mayores riquezas: las especias del clavo y la canela.
Si a esto añadimos que aquí nació el controvertido Freddie Mercury, es fácil entender que se trata de un sitio genuino.
Viajar hasta ella produce hoy por hoy la misma sobredosis que, según la leyenda, entusiasmó a navegantes como Simbad el marino y aventureros como Tombuctú a zambullirse en las costas de las islas de Pemba, Mafia y Zanzíbar o Ugunja, actual Patrimonio de la Humanidad y centro de la cultura swahili.
Obligado es pasar por Nungwi, navegar en un barco de vela Dhows como hace siglos y asistir a la subasta del pescado en la playa. Y si sus aguas son el hábitat preferido de especies como tortugas, tiburones de arrecife y delfines, también son el caldo perfecto para suculentos mariscos y especies que son servidas directamente del mar a la mesa.
No menos cautivantes son sus paisajes: Selous y Ruaha ofrecen las rutas y paisajes perfectos para safaris, realizar senderismo o fotografiar leones, búfalos y elefantes, entre muchas otras especies salvajes.
Los precios por cinco días de expedición pueden rondar los 550 euros y, dentro de toda esa naturaleza bucólica, hay hoteles boutique en los que por 310 euros la noche se puede dormir muy cerca del paraíso.
¿Cuánto vais a tardar en descubrir África?
Fotografías: Brendon y Marc Veraart