Todos los corredores han sufrido en algún momento el molesto flato durante una carrera. Las teorías sobre el origen de este intenso dolor en el diafragma, el músculo que hay entre el abdomen y el pecho, son varias: una de ellas sostiene que se produce por una sobrecarga en los ligamentos del diafragma cuando nos movemos, que tienen que soportar el peso y empuje de los órganos que hay debajo, como el estómago; otra posible explicación es que el estómago lleno roza con el peritoneo irritándolo; y, por último, algunos médicos sostienen que el flato surge cuando durante la actividad física los flujos sanguíneos se concentran en los músculos de las piernas y esto provoca un aporte insuficiente de sangre al diafragma.
Sea como sea, te proponemos una serie de trucos sencillos cuya eficacia está demostrada y que te permitirán olvidarte de ese desagradable dolor que aparece en el momento menos esperado de tus sesiones de running:
- - No corras hasta 2 ó 3 horas después de tu comida y evita las grasas, la sal y el azúcar si tienes una carrera larga o importante.
- - Cuando corras cuesta abajo puedes evitar el flato si no haces movimientos bruscos (zancadas suaves) para que los ligamentos que aguantan el estómago no sufran tanto.
- - No dejes de beber agua durante el ejercicio porque no está demostrado que tenga nada que ver con este dolor, pero cuando bebas hazlo a sorbos pequeños (no utilices pajitas) y nunca bebidas con gas.
- - Evita mascar chicle o comer caramelos porque al tragar aire provocas gases que pueden provocar el flato.
Si a pesar de todo aparece el temido dolor, lo mejor que puedes hacer parar de correr y presionar con la mano la zona donde sientas las molestias, inclinarte hacia delante y respirar profundamente.
¿Conoces algún otro remedio eficaz?
Fotografía: Sergio